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JURISPRUDENCIA

 

CESIÓN DE CONTRATO

 

CONSEJO DE ESTADO, SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO, SECCIÓN TERCERA, SUBSECCIÓN C, Consejero ponente: JAIME ORLANDO SANTOFIMIO GAMBOA, Bogotá D.C., diez (10) de septiembre de dos mil catorce (2014). Radicación número: 68001-23-15-000-1994-09826-01(28875)

 

2. Del artículo 887 del Código de Comercio se desprende que la cesión de la posición contractual es un contrato en virtud del cual una de las partes de un determinado contrato, ya sea de ejecución sucesiva o instantánea, transfiere a un tercero, total o parcialmente, los derechos y las obligaciones derivados de una relación contractual.

 

Se denomina cedente al sujeto que cede o transfiere en todo o en parte los derechos y las obligaciones derivadas de la relación contractual, cesionario a quién sustituye al cedente en el ejercicio de los derechos y el cumplimiento de las obligaciones derivadas del contrato y contratante cedido al otro contratante que sigue siendo parte de la relación contractual cedida y que no lo es de la cesión.

Ahora, si bien el contrato de cesión produce efectos jurídicos entre el cedente y el cesionario desde el mismo momento de su celebración, frente al contratante cedido y a los terceros sólo los produce a partir de la notificación o aceptación de  la cesión.

 

Por esto es que se afirma que un tercero puede ocupar la posición de uno de los contratantes iniciales mediante la denominada “cesión de la posición contractual”, o más escuetamente cesión de contrato,” que consiste fundamentalmente en que se trasladan al tercero el conjunto de derechos y obligaciones que estaban a favor y a cargo de la parte contractual que es sustituida.   

 

Por consiguiente la cesión de la posición contractual es un fenómeno propio de los contratos sinalagmáticos o de prestaciones correlativas ya que si se trata de un contrato unilateral bien puede encausarse el asunto por la vía de la cesión del crédito o de la asunción de la deuda, según sea el caso.

 

En este sentido la doctrina precisa que “en cambio, cuando lo que se cede (o asume) es un contrato, el punto de partida es la presencia de uno o varios créditos y otras tantas obligaciones, entrelazadas en términos de correlatividad y consideradas, tratadas y dispuestas como una unidad, o sea: el objeto de la operación es el traspaso simultáneo de unos créditos y de las obligaciones recíprocas, surgidos a una de un mismo contrato, por parte de uno de los contratantes a un tercero, esto es, en últimas, la transferencia de una posición o relación contractual, cuyo resultado es la sustitución de una de las partes (acreedora-deudora).”[1]

 

Corolario de todo lo anterior es que si la cesión de la posición contractual es total, el cesionario es ahora la parte de la relación contractual cedida y por lo tanto el cedente deja de serlo, con las salvedades que pueden hacerse en torno a la responsabilidad de este.



[1] F. HINESTROSA. Tratado de las obligaciones. Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 2004, p. 526.

{§-0002}    JURISPRUDENCIA

 

CESIÓN DEL CONTRATO

 

Consejo de Estado. - Sala de lo Contencioso Administrativo. - Sección Tercera. - Bogotá, D. E., tres de junio de mil novecientos ochenta y ocho. Consejero ponente: Doctor Julio César Uribe Acosta. Referencia: Expediente número 4993.- La problemática planteada en la demanda tampoco se deja manejar a la luz de la "cesión de créditos", porque no se está frente a la transferencia de una relación de crédito individualizada que por mandato de lo preceptuado en el artículo 33 de la Ley 153 de 1887 y el artículo 761 del Código Civil, demanda para su tradición la existencia de un título. Los derechos subjetivos que surgen para las partes de una relación contractual no pueden ser objeto de esta figura, como muy bien lo enseña el profesor César Gómez Estrada, cuando afirma:

 

2. La cesión de créditos es institución prevista para la transferencia de relaciones de crédito individualizadas en derechos personales aislados. Con lo cual se quiere poner de presente que las relaciones jurídicas complejas, en que sus sujetos son recíprocamente acreedores y deudores, como son las que surgen de un contrato bilateral, no están comprendidas en aquéllas. Este tipo de relaciones es susceptible de cesión o transferencia, desde luego, pero a condición de que la contraparte consienta en ello, que es precisamente lo que para el caso de la cesión del contrato de arrendamiento,, dispone el artículo 2004 del Código Civil., seguido en eso por el artículo 523 del actual Código de Comercio en su inciso tercero. La exigencia de la condición dicha es clara, visto que la cesión de la relación bilateral implica cesión de deuda, y que, como se vio atrás, esto no es posible sino mediante la expresa autorización del acreedor" (De los Principales Contratos Civiles. Segunda Edición, página 168. Subrayas de la Sala).

 

Dentro de la misma filosofía anterior, la Corte Suprema de Justicia, en sentencia de veintinueve (29) de mayo de mil novecientos cuarenta y dos (1942), Gaceta Judicial, Tomo 54, página 114, dijo:

 

"Coincide la Corte con la tesis del sentenciador de que en principio y salvo estipulación en contrario o previa aceptación del acreedor, sólo son susceptibles de cesión los derechos activos, v. gr. los créditos personales, la obligación de pagar una suma de dinero, etc. De ahí que contratos bilaterales en que las partes contraen mutuamente obligaciones y prestaciones, no pueden cederse por ninguna de ellas, salvo que el contratante cedente esté autorizado por pacto expreso para hacerla o que habiéndose solicitado el consentimiento del otro contratante deudor éste lo hubiera concedido (Subrayas de la Sala)'.

 

"Y esto es así porque como lo dice un comentarista 'las obligaciones son cargas que pesan sobre una persona a favor de otra, de las cuales nadie puede desprenderse a su arbitrio. En la cesión de derechos y obligaciones procedentes de un pacto bilateral, habría no sólo una cesión de derechos sino una sustitución de deudor"' (Fernando Vélez. Tomo VI, pág. 336).

(...)

 

Tercera: En el caso sometido hoy a decisión de la justicia contencioso administrativa no permite tampoco que el asunto se examine a la luz de la "cesión de contrato" de que tratan los artículos 887 y siguientes del Código de Comercio, pues para este evento se torna indispensable, igualmente, que la sustitución se haga " ... por escrito o verbalmente. . . ", según que el acto jurídico conste o no por escrito, requisito que no se acreditó dentro del proceso. Sobre esta posibilidad jurídica, el doctor César Gómez Estrada, enseña:

 

"Interesa traer a colación, sobre el punto que se comenta, la extraña innovación del Código de Comercio en materia de cesión del contrato, contemplada en los artículos 887 a 896, en cuanto allí se le da la categoría de cosa propia de la naturaleza de los contratos de ejecución periódica o sucesiva, a la facultad de cada parte de 'hacerse sustituir por un tercero, en la totalidad o en parte de las relaciones derivadas del contrato, sin necesidad de aceptación expresa del contratante cedido' (art. 887), pues según esa misma disposición tal facultad es inherente a dichos contratos, y no necesita por tanto ser estipulada. Para que la cesión del contrato quede prohibida o limitada, se requiere que los contratantes expresamente así lo estipulen.

 

"Es decir que al celebrar un contrato mercantil de ejecución periódica o sucesiva, y no obstante el principio secular atrás recordado de que la deuda y por lo mismo la posición de parte en un contrato bilateral, no pueden ser transferidas sino con el consentimiento del otro contratante, los celebrantes deben tener cuidado al estipular la prohibición de la cesión, so pena de quedar expuestos a soportar todas las consecuencias sorpresivas que cesiones como esas son susceptibles de acarrear.

 

"Es enteramente conforme con la razón y con el orden lógico que se supone ha de regir los actos de voluntad, tener como cosa propia de la naturaleza de todo contrato bilateral, sea de ejecución instantánea o de ejecución sucesiva, el que una de las partes no pueda separarse del vínculo que la ata a la otra, mediante la cesión o transferencia a un tercero de su posición contractual, sino en cuanto esa otra parte lo consienta. Y que, correlativamente, sea cosa accidental a cualquier contrato bilateral, no susceptible por consiguiente de ser tenida como integrante de éste sino a condición de que expresamente se estipule en cláusula especial, la de que por virtud del mismo contrato puedan las partes, por vía de cesión o transferencia de su condición de tales, sustraerse al ligamen contractual" (art. 1501 del C. C.).

 

Así había venido ocurriendo siempre entre nosotros, sin que la doctrina, ni mucho menos la ley, se hubieran atrevido a sostenerse o a disponer lo contrario. Pero esa línea de lógica y sentido común se rompió con el Código de Comercio de 1971, cuyo artículo 887, inicial del capítulo que reglamenta la figura de la cesión del contrato, prescribió que en los contratos de ejecución periódica o sucesiva, como cuestión propia de la naturaleza de ellos, cada parte puede ceder su posición en el contrato, sin necesidad al efecto de contar con el consentimiento del otro contratante; y como cuestión accidental a los mismos, es decir, de indispensable estipulación al respecto, la de que dicha cesión haya menester del asentimiento del contratante cedido. En efecto el referido artículo 887, inciso primero, es del siguiente tenor:

 

"En los contratos de ejecución periódica o sucesiva cada una de las partes podrá hacerse sustituir por un tercero, en la totalidad o en parte de las relaciones derivadas del contrato, sin necesidad de aceptación expresa del contratante cedido, si por la ley o por estipulación de las mismas partes no se ha prohibido o limitado dicha sustitución".

 

"Tan heterodoxo texto del nuevo Código de Comercio hubiera sido menos grave y peligroso, si siquiera se hubiese regulado la materia en forma tal que el cedente quedase respondiendo de las obligaciones contractuales asumidas por el cesionario. Pero ni aún eso se hizo, sino todo lo contrario, pues a pesar de los amagos de incongruencia que se advierten en el texto del artículo 893, es inevitable interpretarlo en el sentido de que es de la naturaleza de la cesión de contrato que el cedente no responda del cumplimiento por el cesionario de las obligaciones cedidas (art. 890).

 

"Se ha dicho que en la materia que se viene tratando nuestro Código de Comercio se inspiró en el Código Civil Italiano de 1942, y en términos generales parece evidente que ello es así, si se comparan las disposiciones que sobre cesión del contrato traen uno y otro. Más esa comparación hace también evidente que el artículo 887 de nuestro estatuto, el cual incurre, como se vio, en la desviación de los principios atrás comentada, no fue tampoco fiel al artículo 1406 de su modelo italiano, éste sí concebido dentro de la mayor ortodoxia. En efecto, el aludido artículo 1036 reza así: 'Cada una de las partes podrá sustituir así misma un tercero en las relaciones derivadas de un contrato con prestaciones recíprocas, si estas no hubiesen sido todavía ejecutadas, con tal que la otra parte consienta en ello"'                 

 

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