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CIRCULAR/SENA

1011- 01605

Bogotá, D.C 7 de Octubre de 2004

PARA: SECRETARIA GENERAL, DIRECTORES DE ÁREA, JEFES DE OFICINA DE LA DIRECCIÓN GENERAL, DIRECTORES REGIONALES Y SUBDIRECTORES DE CENTRO 

Asunto: Contratos de Prestación de servicios y otras tipologías

 

Con el fin de dar claridad respecto de los elementos que configuran el contrato de prestación de servicios y en razón a su parecido con otras tipologías contractuales, hacemos a continuación una definición de cada uno de ellos y especificamos los criterios que se deben tener en cuenta para clasificarlos de acuerdo con el objeto a contratar:

 

De conformidad con el numeral 3º del artículo 32 de la Ley 80 de 1993, son contratos de prestación de servicios “los que celebren las entidades estatales para desarrollar actividades relacionadas con la administración o funcionamiento de la entidad.” (subrayado fuera de texto). Es este el elemento configurativo de dicho tipo de contrato que se parece a otras modalidades prescritas por el derecho positivo como son el llamado arrendamiento de servicios o el suministro de servicios que se asemejan en cuanto conllevan la prestación de un servicio determinado, pero se distinguen en cuanto a que en los regulados por la Ley 80 de 1993, su objeto tiene una relación evidente con el ejercicio de una función administrativa que debe ser cumplida por algún servidor, como sería la defensa de un proceso a cargo de un abogado especializado, o con el funcionamiento de la entidad, como por ejemplo las actividades de vigilancia, aseo, mantenimiento etc.[1]

 

El contrato de prestación de servicios se celebra por el Estado en aquellos eventos en que la función de la administración no puede ser suministrada por personas vinculadas con la entidad oficial contratante o cuando requiere de conocimientos especializados, para lo cual se establecen las siguientes características: a. La prestación de servicios versa sobre una obligación de hacer para la ejecución de labores en razón de la experiencia, capacitación y formación profesional de una persona en determinada materia, con la cual se acuerdan las respectivas labores profesionales b. La autonomía e independencia del contratista desde el punto de vista técnico y científico, constituye el elemento esencial de este contrato. C. La vigencia del contrato es temporal y, por lo tanto, su duración debe ser por tiempo limitado y el indispensable para ejecutar el objeto contractual convenido” (C.Const., S. Plena. Sent. C-154, mar. 19/97. M.P. Hernando Herrera Vergara). 

En cuanto al contrato de suministro, según el artículo 968 del Código de Comercio, es aquel por el cual una parte se obliga, a cambio de una contraprestación, a cumplir a favor de otra, en forma independiente, prestaciones periódicas o continuadas de cosas o servicios. (Subrayado fuera de texto) 

La anterior afirmación tiene como base el análisis de los elementos que conforman el contrato de suministro de bienes:

a)    Prestaciones periódicas de cosas: se requiere que una de las partes se encuentre obligada a cumplir con una prestación, cada cierto tiempo.

b)    Independencia de las partes: no debe existir entre ellas una relación de subordinación o dependencia

c)    Permanencia o estabilidad: la relación debe tener vocación de estabilidad en el tiempo.

d)    Se debe tener en cuenta que el contrato de suministro es uno de los llamados “contratos normativos”, esto es, un contrato que sirve de marco para la realización de varias prestaciones que individualmente consideradas tendrían su propia calificación jurídica (venta, arrendamiento,etc)”.[2]

 

Aplicando la jurisprudencia del Consejo de Estado, se considera que por fuera del ejercicio propiamente de funciones públicas y por tanto que no correspondan al objeto principal de la entidad, es decir, dentro del ámbito de las actividades complementarias de apoyo a la función administrativa es procedente la contratación con particulares; para tales eventos, el contrato pertinente es el de suministro,[3].

 

El contrato de suministro puede ser de bienes o servicios; esto es, podrá ser suscrito para la venta de bienes corporales muebles o para la prestación de servicios.  Ejemplo: de bienes muebles (suministro de papelería y útiles de oficina) y de servicios (suministro del servicio de transporte de personal). 

 

Por su parte, la prestación de servicios puede consistir únicamente en el suministro de mano de obra o incluir también el suministro de bienes y elementos requeridos, por lo tanto es importante distinguir cuándo se está en presencia de una compra y cuándo de un servicio.

 

Será compra cuando quien ejecuta la obra suministra la materia principal. Por ejemplo se solicita a un sastre que confeccione un vestido y este suministra el material.

 

Será servicio cuando la materia con la cual se va a ejecutar la obra la suministra quien ordena el servicio.

 

Cuando en la misma operación se presentan los dos elementos (compra y servicio) es necesario determinar el elemento preponderante. Ejemplo: Cuando el objeto del servicio es la reparación del motor de un vehículo, si quien lo repara compra los repuestos por su cuenta y después factura el total, mano de obra y repuestos, en la medida que la actividad realizada corresponde a una sola operación, la factura no admite fraccionamiento y por lo mismo ésta debe comprender el valor total de la actividad contratada, cual fue la prestación del servicio de reparación. Además de lo anterior, la materia principal la constituye el bien que se repara cual es el motor del vehículo[4].

 

Ahora bien, es importante resaltar la característica fundamental que diferencia el contrato de suministro del de compraventa, cual es la prestación periódica o continuada de cosas o servicios mientras que en la compraventa implica una prestación individualmente considerada. Nuestro Código Civil recoge el concepto de compraventa en el artículo 1.445, caracterizándolo como aquél por el que una persona (vendedor) se obliga a entregar una cosa determinada, y otra (comprador) a pagar por ella un precio cierto, en dinero o signo que lo represente.   

En cuanto al contrato de arrendamiento, es importante diferenciarlo del contrato de alojamiento u hospedaje (hostales, hoteles, fincas, casas campestres, casas de recreo, etc.), en cuanto que éste necesariamente es de carácter comercial y de adhesión en sus condiciones; el pago del precio respectivo es día a día y por un plazo inferior a 30 días, sin que sus renovaciones le hagan cambiar de naturaleza. El servicio de alojamiento caracteriza propiamente al servicio hotelero. 

En el evento de que en el mismo objeto contractual se presenten un servicio y un alojamiento u hospedaje, es necesario igualmente determinar el elemento preponderante, de tal manera que si quien suministra el servicio, por ejemplo una capacitación, ofrece también el alojamiento del personal a capacitar, el contrato a celebrar será el de prestación de servicios, pero si el alojamiento de las personas es contratado independientemente de la capacitación, se estará frente a un contrato de alojamiento u hospedaje, que se rige por las normas comerciales.

Por último resulta importante aclarar que de conformidad con lo establecido en el artículo 1º del Decreto 2209 de 1998: “Los contratos de prestación de servicios con personas naturales o jurídicas, sólo se podrán celebrar cuando no exista personal de planta con capacidad para realizar las actividades que se contratan”. La inexistencia de personal suficiente deberá acreditarse por el Director General del SENA, previa verificación del coordinador del Grupo de Talento Humano. (Anexo No. 1 del instructivo de contratación).

 

Así mismo le corresponde al Director Administrativo y Financiero del SENA, de conformidad con las funciones establecidas en el numeral 17 del artículo 15 del Decreto 249 de 2004, autorizar previamente para efectos de la contratación que realicen los Centros de Formación, la celebración de los contratos de servicios personales, suministro, mantenimiento y reposición o mantenimiento del parque automotor.

 

De igual manera, le corresponde al Jefe de la Oficina de Sistemas de la entidad, de acuerdo con lo prescrito en el numeral 5º del artículo 8º del Decreto 249 de 2004, “Conceptuar, evaluar y definir las necesidades y lineamientos para la adquisición, adaptación, desarrollo de bienes, custodia, mantenimiento, administración de contingencias y actualización de las plataformas y de los bienes informáticos en la entidad, en coordinación con la Dirección Administrativa y Financiera y con las áreas usuarias del SENA.

 

Espero que los elementos aquí establecidos, sirvan de base para aclarar las dudas respecto del tipo de contrato a celebrar y los requisitos que se deben cumplir para su celebración.

 

Atentamente,

Maritza Hidalgo Aníbal

Directora Jurídica

[1] DAVILA VINUEZA Luis Guillermo. Régimen Jurídico de la Contratación Estatal. Editorial Legis, Bogotá. Segunda Edición, 2003, p. 745

[2] SUESCÚN MELO Jorge. Estudios de Dertecho Civil y Comercial Contemporáneo. Ed.Legis. Segunda Edición. Año 2003. p. 500.

[3] (C.E.., Sec. Tercera. Ago. 27/97. Rad. 951. M.P. Javier Henao Hidrón)

[4] Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, Concepto Unificado 00001 de 19 de junio de 2003

 
 
NORMAS
 
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