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{§-0001}         DOCTRINA

 

EL SEGURO, OBJETO,

CLASIFICACIÓN DE LOS SEGUROS Y RIESGOS ASEGURABLES

  

FASECOLDA Copiado de: http://www.fasecolda.com/int/info.php#tip_2

El contrato de seguro persigue un solo objetivo; reparar las consecuencias económicas de la realización del riesgo previsto; mantener o reestablecer el equilibrio económico del asegurado, evitando que el siniestro afecte su patrimonio. En una sola palabra "indemnizar la justa pérdida que trae consigo el daño".

 

El Código de Comercio en su Artículo 1088, define el carácter indemnizatorio del seguro así: "Respecto del asegurado, los seguros de daños serán contratados de mera indemnización y jamás podrán constituir para él fuente de enriquecimiento. La indemnización podrá comprender a la vez el daño emergente y el lucro cesante, pero éste deberá ser objeto de un acuerdo expreso".

 

Así como no es posible asegurar una cosa cuya pérdida o deterioro no ha de ocasionar al asegurado un daño patrimonial, tampoco es lícito derivar una utilidad económica de la realización de un riesgo. El seguro es únicamente protección y sobre el valor excedente no aparece interés asegurable alguno.

 

El principio indemnizatorio se define de la siguiente manera, para las diferentes clases de seguros:

 

Seguros Reales: A todos los seguros agrupados bajo esta denominación les es aplicable el principio de indemnización. El factor determinante en la regulación de la indemnización es el valor del objeto asegurado; la indemnización no podrá exceder del valor real del bien, ni sobrepasar la suma asegurada. 

 

Por ejemplo, si un edificio cuyo valor es real de $30.000.000 se asegura por $20.000.000, y sufre una pérdida total, la aseguradora solo pagará al asegurado la suma de $20.000.000, es decir, la indemnización no sobrepasará la suma asegurada, aunque el perjuicio real fue de $30.000.000.  

 

De igual manera, en el caso de que el valor real sea de $30.000.000 y se asegure por $40.000.000. Sí llegare a haber pérdida total, a pesar de estar asegurado en la póliza por $40.000.000, la aseguradora sólo indemnizará la suma de

 

$30.000.000 que es el verdadero prejuicio sufrido por el asegurado, respetando el principio indemnizatorio consagrado por la Ley.

 

Seguros Patrimoniales: En esta clase de seguros la suma asegurada opera como límite máximo de la responsabilidad del asegurador. La indemnización se mide de acuerdo con la cuantía de LOS PERJUICIOS que el asegurado haya causado. Si el límite máximo excede el valor del daño, el asegurador responderá por todo; si el daño es superior al límite máximo asegurado, la responsabilidad del asegurador no podrá ser superior a dicho límite. En consecuencia, también se rigen por el principio de indemnización.

 

Como ejemplo, mencionemos un seguro de cumplimiento en el que el asegurado (contratante) ampara el cumplimento de un contrato para la construcción de una carretera por valor de $500’000.000.oo. Luego de un año, se determinó que dicha construcción no ha sido terminada y causó perjuicios por $700’.000.000.oo; por lo tanto, hay que hacer efectiva la póliza de seguro de cumplimiento. El valor a indemnizar por dicho siniestro será la suma de $500’000.000.oo que es el límite máximo de indemnización que fue amparado en el momento de tomar el seguro. Si lo perjuicios hubiesen sido por $400’000.000.oo, el asegurador pagará la totalidad del siniestro ya que la suma asegurada es superior al valor del daño causado.

 

Seguros Personales: Puede ser que la muerte de una persona produzca o no un perjuicio económico a sus beneficiarios. Como en la mayoría de casos existe ese perjuicio y en otros es difícil tasarlo, los seguros de personas, regularmente, son ajenos al principio de indemnización.

 

"En los seguros de personas, el valor del interés no tendrá otro límite que el que libremente le asignen las partes contratantes.." (Código de Comercio, Artículo 1138). El valor de la indemnización (en caso de producirse el evento amparado, la muerte o el vencimiento de determinado período) puede que no guarde relación con el perjuicio efectivo que los beneficiarios han sufrido por el suceso eventual, pero sí con el monto del valor asegurado contratado. No es posible afirmar que una persona vale tanto dinero y que por dicha suma deberá contratar el seguro, para tener un amparo adecuado; por lo tanto, tampoco es posible aplicar el principio de indemnización, porque no existe un factor de comparación para medir el monto del perjuicio económico.

 

Cabe anotar que hay seguros personales que sí tienen el carácter indemnizatorio, como los de enfermedad y accidentes que fijan determinado valor a la protección contra gastos médicos, farmacéuticos, clínicos y quirúrgicos. Es decir, que ese valor será reconocido siempre que corresponda a gastos efectivamente causados. "Los amparos de gastos que tengan un carácter de daño patrimonial, como gastos clínicos, quirúrgicos o farmacéuticos, tendrán carácter indemnizatorio" (Código de Comercio, Artículo 1140).

 

El riesgo asegurable

 

Definición Legal: El riesgo, como elemento esencial del contrato de seguro, lo define nuestro Código de Comercio, en su Artículo 1054, así: “Denomínese riesgo el suceso incierto que no depende exclusivamente de la voluntad del tomador, del asegurado o del beneficiario, y cuya realización da origen a la obligación del asegurador. Los hechos ciertos, salvo la muerte y los físicamente imposibles, no constituyen riesgo y, por lo tanto, extraños al contrato del seguro. Tampoco constituye riesgo la incertidumbre subjetiva respecto de determinado hecho que haya tenido o no cumplimiento”. Para que el riesgo sea “asegurable”, por lo menos debe tener estas tres condiciones:

 

Que el evento del cual depende sea de POSIBLE REALIZACIÓN. No podríamos ofrecer seguros, por ejemplo, contra el riesgo de DESPLOME DEL FIRMAMENTO. Los hechos imposibles no son, pues, objeto del contrato de seguro.

 

Que su realización sea definitivamente INCIERTA, bien en cuanto a si se producirá o bien en cuanto al momento de su acaecimiento; por ejemplo el incendio o la muerte, respectivamente.

 

Que su realización sea FORTUITA; es decir, que no dependa directamente de la voluntad del tomador, asegurado o beneficiario. No será asegurable el incendio que voluntariamente pudiera ser causado por el asegurado.

 

División del Riesgo: El riesgo puede dividirse en dos grandes ramas: Riesgo Especulativo y Riesgo Puro

 

Riesgo Especulativo: Implica unas consecuencias que pueden ser favorables o adversas, es decir que se tiene la posibilidad de pérdida o de ganancia. El juego es un ejemplo de riesgo especulativo: desde la apuesta, en que se compromete una suma grande o pequeña (posibilidad de pérdida), a cambio de obtener otra igual o mayor (posibilidad de ganancia).

 

Riesgo Puro: Los riesgos puros acarrean siempre consecuencias adversas, no sólo para el que las sufre, sino también para la sociedad en conjunto: el incendio que destruye propiedades, el robo, las lesiones personales por accidente, la enfermedad o la muerte, el terremoto, el terrorismo. Algunos de estos riesgos no pueden calcularse, pero la mayoría sí. La amplitud de muchos riesgos similares puede calcularse muy aproximadamente, para permitir que se tomen por anticipado las precauciones adecuadas. De este modo las consecuencias de un fallecimiento prematuro pueden predecirse con la ayuda de tablas de mortalidad; las pérdidas que acarrearía un incendio pueden ser calculadas por adelantado. Como consecuencia, muchos de esos riesgos son asegurables por las compañías de seguros.

 

Clasificación de los Riesgos:

 

Por los intereses que afectan: Estos se agrupan en tres (3) clases:

 

Riesgos Personales: Son aquellos que amenazan la integridad física de las personas, o reducen su capacidad de trabajo. La muerte natural o accidental, la enfermedad, la invalidez, la desmembración, la hospitalización, etc.

 

Riesgos Reales: Aquellos que afectan la integridad de las cosas corporales, sean muebles, o inmuebles, o afectan los derechos radicados en ellas. El incendio, el terremoto, la inundación, el hurto, etc.

 

Riesgos Patrimoniales: Los que implican una pérdida económica y no PROPIAMENTE FÍSICA. La responsabilidad civil, el lucro cesante, manejo y cumplimiento. El riesgo de responsabilidad civil es un ejemplo típico de riesgo patrimonial. La persona es civilmente responsable de los perjuicios que ocasione por su delito o por sus culpas. Esa responsabilidad constituye un riesgo en cuanto implica una posibilidad de pérdida económica. Los seguros que amparan contra riesgos reales o patrimoniales también se conocen con el nombre general de SEGUROS DE DAÑOS. Mientras que los riesgos reales originan pérdida o DAÑO físico en los bienes concretamente considerados, los riesgos patrimoniales golpean el patrimonio económico de las personas.

 

Por la variabilidad del peligro:

 

Constantes: Si la amenaza se presenta con la misma intensidad a través del tiempo, no importa que ocasionalmente pueda ser mayor o menor: los riesgos de incendio, robo, explosión, etc.

 

Progresivos: Son los que en el transcurso de los días, el peligro se hace cada vez más próximo: el riesgo de la muerte, el de la vejez.

 

Decrecientes: Son los que a medida que pasa el tiempo, disminuye la intensidad de la amenaza: el riesgo de supervivencia, el cumplimiento de contratos.

 

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NORMAS
 
Ley 80 de 1.993
Ley 1150 de 2.007
Ley 1474 de 2.011
Dec. 019 de 2.012
Dec. 1510 de 2.013
C.P.A.C.A.
Dec. 1082 de 2.015
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